LIBRO DE MATEO
Lección 80, Capítulo 24 Continuación
La semana pasada establecí un marco para que pudiéramos comprender mejor no solamente lo que hemos aprendido hasta ahora en los Evangelios acerca del papel de Yeshua en la Historia de la Redención, sino también acerca de sus diversas etapas. Y que, comenzando particularmente en Mateo 24, muchísimo de lo que Jesús dice se refiere a cosas que ocurrirán en un futuro muy lejano para Su época. Estas cosas futuras son a lo que en los tiempos modernos nos referimos como los Tiempos del Fin. Los eruditos llaman al estudio de estas mismas cosas futuras escatología.
Parte del propósito de la discusión era llamar nuestra atención sobre la realidad de que la redención ciertamente tiene una historia y que las actividades de Jesús están directamente involucradas solamente en una parte de ella. Además, la redención es un proceso, no un acontecimiento, y sí tiene un principio y un final conocidos y definibles. El comienzo ocurrió con la rebelión de Adán y Eva contra Dios y, por lo tanto, con la comisión del primer pecado; así nació la necesidad de redención. El largo proceso termina solamente con la destrucción del Universo actual (junto con la tierra sobre la que vivimos actualmente), y con ello la recreación de un nuevo sistema para formar una dinámica que nunca antes ha existido; una dinámica en la que todas las barreras entre las criaturas y el Creador son eliminadas, en la que el mal y su líder son eliminados y, por lo tanto, el pecado, la decadencia y la muerte se vuelven imposibles.
Voy a incorporar varias profecías de los Profetas bíblicos a las que, en la mayoría de los casos, Yeshua se referirá en Sus propias profecías, que no intentan disfrazarse como nuevas o como reemplazos de las originales, sino que Él estará añadiendo información, aclaración y contexto (muy parecido a lo que hace Juan en el Libro de Apocalipsis) acerca de lo que fue hablado y escrito hace mucho tiempo. También hablaré acerca de la aplicación y de algunas doctrinas de la Iglesia que considero equivocadas y que pueden llevarnos a perseguir nuestra propia cola en lugar de correr detrás de la verdad.
Abran sus Biblias en Mateo capítulo 24.
LEER TODO EL CAPÍTULO 24 DE MATEO
La naturaleza general de Mateo capítulo 24 presenta a Yeshua como un profeta en el sentido de alguien que puede ver el futuro. Lo que puede resultar tan exigente para nosotros es descifrar el significado de las cosas que Él dice en cuanto a CUÁNDO ocurrirán estas cosas. ¿Están conectadas solamente con la época de Yeshua? ¿Están solamente a unos pocos años de distancia (como en los días de Pablo)? ¿O han de ocurrir únicamente en algún futuro muy distante e incierto? Hemos aprendido en muchas lecciones anteriores de Torah Class, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, que uno de los atributos de la profecía del Antiguo Testamento es que los acontecimientos profetizados tienden a ocurrir de manera bastante inmediata, y luego ocurren nuevamente en un momento posterior, y algunas veces incluso otra vez en un tiempo mucho más lejano. La tendencia de los eruditos y comentaristas bíblicos es escoger y elegir desde una mentalidad de esto-o-lo-otro cuál de los acontecimientos profetizados que se han cumplido es EL acontecimiento profetizado real, considerando los otros acontecimientos parecidos a cumplimientos como meras coincidencias o imitaciones artificialmente creadas.
Por difícil que pueda resultarnos… y especialmente para aquellos que están escuchando y que son estudiantes de Seminario o de una Escuela Teológica… debemos recalibrar nuestra manera de pensar acerca de las realidades de los cumplimientos proféticos para hacerla coincidir con lo que las Escrituras nos dicen, en lugar de hacerlo con lo que nos dicen la enorme variedad de doctrinas denominacionales cristianas. Y últimamente también existen muchas obras de ficción acerca de los Tiempos del Fin que enturbian aún más las aguas de nuestro pensamiento sobre este tema. Estas obras de ficción pueden mezclarse con lo que dice la Biblia y, por eso, algunas veces los creyentes pueden pensar que todo lo que se representa en esas novelas es un relato exacto de lo que sucederá y de cómo serán los acontecimientos de los Tiempos del Fin. Por ejemplo: el Rapto. Este acontecimiento misterioso, en los tiempos modernos, es representado más popularmente como creyentes que de repente vuelan hacia el aire, aparentemente desnudos, con sus ropas revoloteando de regreso a la tierra o quedando atrás cuidadosamente dobladas en el lugar desde donde fueron lanzados. ¿Podría ser esto cierto? No puedo decir que sea imposible; pero ciertamente la Biblia no sugiere que la naturaleza del Rapto sea así. Más bien, esta clase de representación proviene de las fértiles imaginaciones de los escritores de ficción. La consecuencia no intencional es que así es como muchos cristianos evangélicos, tan cautivados por estos libros, creen sinceramente que la Biblia nos dice que ocurrirá el Rapto. Así que si no sucede de esa manera, muchos no lo creerán cuando haya ocurrido.
Nosotros (ustedes) no deberíamos sentirnos solos ni pensar que esta tendencia a ser engañados es una dinámica nueva, o que estamos bíblicamente desinformados acerca de este dilema. El propio Cristo nos ha advertido sobre esto. Él ha estado desafiando abiertamente las doctrinas y creencias de la fe hebrea tal como eran enseñadas y aplicadas en ese momento por el liderazgo judío de Su época. Se mantuvo prácticamente solo en Su resistencia y reforma. Y cuando digo doctrinas, lo digo en el sentido en que usamos el término en los tiempos contemporáneos, en oposición a su significado técnico. Es decir, doctrinas como una lista de principios de fe establecidos y creídos por un grupo de seres humanos, que supuestamente son las interpretaciones correctas de la Santa Biblia, considerando incorrectas todas las demás interpretaciones. Esta es la misma cosmovisión de lo que los judíos llaman Tradiciones. Así que la característica principal que comparten las Tradiciones judías y las doctrinas cristianas es que son hechas por hombres. Esto no quiere decir que todas las Tradiciones y doctrinas sean incorrectas; pero muchas lo son… y en ocasiones de manera peligrosa. Con frecuencia se establecen con el resultado de que los adoradores de Dios terminan divididos en segmentos, y cada segmento se vuelve leal a una secta, denominación o líder en particular.
La conclusión es que mucho de lo que Yeshua está profetizando sucederá TANTO en Su época o cerca de ella como nuevamente en el futuro. Naturalmente, para los judíos de Su época era más fácil comprender y visualizar mentalmente cómo se vería el acontecimiento profetizado y cómo podría ocurrir en su tiempo, en comparación con cómo podría verse y suceder en algún futuro distante desconocido. Lo mismo ocurre con nosotros. Cuando leemos acerca de los Tiempos del Fin y del Apocalipsis en las profecías de Jesús y en las de Juan en el Libro de Apocalipsis, subconscientemente formamos una imagen mental basada en el contexto de cómo se ven y existen actualmente las cosas en nuestros días (en este caso, en el año 2021). Y si estos acontecimientos de los Tiempos del Fin fueran a ocurrir dentro de una década aproximadamente, quizás hayamos formado una imagen mental bastante precisa. Pero si ocurrieran después de ese período relativamente corto, entonces les aseguro que mientras nos reunimos hoy no tenemos ninguna manera real de saber cómo se verá todo, ni de tomar en cuenta los acontecimientos venideros que cambiarán el mundo, como la pandemia de Covid, o el desarrollo de nuevas tecnologías cada vez más invasivas, o la evolución de las sociedades y los gobiernos nacionales ya sea hacia una religión extrema o hacia un secularismo extremo, o el debilitamiento y el aumento del poder de las naciones, o lo que parece ser una sucesión interminable y cada vez mayor de cataclismos mortales, y mucho más. Yeshua habló acerca de ese problema para nosotros, si tan solo prestamos atención y tomamos en serio Sus palabras. Así que en Mateo 24 escuchen atentamente mientras Cristo revela el futuro y cómo debemos responder ante él.
En el versículo 1 la ubicación de lo que ha estado ocurriendo desde aproximadamente el capítulo 21 va a cambiar. Hasta ahora, desde la llegada de Cristo a Jerusalén, todo ha girado alrededor del Templo. Para aclararlo: no el Templo en el sentido del Santuario mismo donde se encuentran el Lugar Santo y el Lugar Santísimo detrás de un enorme velo. Sino más bien en el sentido de los extensos terrenos del Templo donde había numerosos lugares para reunirse y enseñar. Este era el Templo de Herodes. Herodes el Grande había gastado enormes cantidades de dinero y muchos años remodelando y ampliando completamente los terrenos del Templo, además de embellecer el edificio del Santuario del Templo. En la época de Yeshua, el Monte del Templo había crecido hasta unos 35 acres. Aunque eso puede no parecernos terriblemente grande, en aquella época era monumental y era considerado una de las maravillas del mundo, a tal punto que gentiles ricos viajaban grandes distancias simplemente para maravillarse ante su tamaño y magnificencia.
Fue mientras se dirigían hacia las afueras de las murallas de la ciudad de Jerusalén y luego atravesaban el valle de Cedrón hacia el Monte de los Olivos que los discípulos de Cristo comentaron, por así decirlo, en voz alta acerca de la impresionante naturaleza del Templo y del Monte del Templo. En realidad, no le hicieron una pregunta a su Maestro ni necesariamente estaban buscando una enseñanza; era solamente una conversación casual mientras caminaban. Pero Yeshua aprovechó la ocasión para hacer una profecía acerca del Templo. Marcos 13 y Lucas 21 informan sobre esta misma conversación, dejando claro que los discípulos estaban señalando específicamente el enorme tamaño y la cantidad de piedras finamente talladas utilizadas en la construcción. La respuesta de Yeshua frenó su entusiasmo. Él dice que el Templo (refiriéndose al Santuario y a las enormes murallas de toda el área del Monte del Templo) no solamente sería destruido sino también desmantelado. Es principalmente a partir de este comentario que la mayoría de los eruditos y comentaristas bíblicos de la era moderna concluyen que los escritores de los Evangelios debieron haber puesto palabras proféticas falsas en boca de Cristo. Es decir, estos eruditos afirman que lo que hicieron los autores de los Evangelios fue escribir mucho después de la destrucción de Jerusalén y del desmantelamiento de aquellas murallas que ocurriría en el año 70 d.C., unos 35 años aproximadamente después de que Yeshua pronunciara la profecía. Así que los escritores de los Evangelios estaban mirando retrospectivamente hacia el momento en que el Templo fue destruido, y por eso Jesús nunca dijo realmente nada acerca del destino del Templo, pero sus palabras sí hacen que parezca un vidente y un profeta.
Quiero hacer una pausa aquí por un momento. Aunque sé que esto puede ser difícil de aceptar para los seguidores del Mesías Yeshua, la verdad poco agradable es que algunos de los aspectos de lo que está escrito y enseñado acerca de Cristo en la Biblia son considerados incluso por eruditos bíblicos relativamente conservadores como una narrativa ficticia añadida por los escritores de los Evangelios con fines de efecto. Los mismos eruditos que hacen un trabajo excelente traduciendo el griego al inglés (y también a otros idiomas), y que están de acuerdo en que esto es efectivamente lo que dicen los primeros textos de los Evangelios que tenemos, no creen ellos mismos en todo su contenido. Así, por ejemplo, afirman que todas las profecías de Jesús acerca de los Tiempos del Fin, excepto aquellas destinadas al futuro lejano, son afirmaciones fraudulentas (aunque bien intencionadas) de los escritores de los Evangelios. Están escribiendo acerca de acontecimientos que ya habían sucedido para su época, por lo que pudieron poner palabras falsas en boca de Cristo que nosotros algún día podríamos mirar retrospectivamente y maravillarnos de lo que Él aparentemente había previsto. Naturalmente, esta conclusión llega hasta los Seminarios y finalmente a lo que se enseña desde el púlpito. De hecho, la creencia en la inspiración del Nuevo Testamento está en declive, y por eso una tendencia más reciente consiste en tomar lo que aparece en los relatos de los Evangelios antes de la resurrección de Yeshua con una dosis considerable de escepticismo, y tomar más seriamente solamente lo que viene después.
Así que permítanme dejar constancia de que todos nosotros en Seed of Abraham Ministries que enseñamos creemos que los Evangelios son verdaderamente la palabra inspirada de Dios y que, cuando leemos que Cristo profetiza, se trataba de verdadera profecía pronunciada antes de que ocurrieran los hechos. La realidad es que, si esto no fuera así, entonces todos perteneceríamos a una religión fallida y seguiríamos a un Mesías falso, o al menos a uno muy diferente de lo que los Evangelios afirman.
Unos 35 años después de la profecía de Jesús, el Templo efectivamente fue destruido por los romanos y las piedras de las murallas fueron desmanteladas. Con algunas excavaciones recientes debajo de lo que se llama el Arco de Robinson, se han encontrado cientos de estas enormes piedras que los romanos habían empujado por encima de la base del Monte del Templo, formando montones de escombros. Los turistas pueden verlo claramente hoy.
Recomiendo ampliamente para el estudio del Templo en sus diversas etapas y épocas quizá el libro más extenso, actualizado y bellamente ilustrado que existe actualmente. Es un libro de Carta Publishers of Jerusalem escrito por Leen Ritmeyer, titulado The Quest. No hay muchos lugares donde se pueda obtener, pero está disponible en HolyLandMarketPlace.com.
El versículo 3 nos lleva al Monte de los Olivos. Después de decirles a Sus discípulos lo que iba a sucederle al Monte del Templo que tanto admiraban, naturalmente quisieron saber cuándo. Marcos dice que solamente Pedro, Jacobo, Juan y Andrés estaban allí sentados con Cristo en ese momento, haciendo la pregunta de “¿cuándo?”. Antes de abordar la respuesta de Yeshua, observen que, sabiendo lo que sabemos en nuestro tiempo con tanta historia en nuestros espejos retrovisores, y considerando especialmente las profecías de Zacarías, Ezequiel y Jeremías acerca de un nuevo Templo que habrá de venir posteriormente, entonces este cumplimiento profético de la destrucción del Templo debe tomarse de una manera bastante típica de los cumplimientos: sucede, y luego sucede nuevamente en el futuro. En otras palabras, Jesús está hablando no solamente de la destrucción del 2.º Templo (el Templo de Herodes), sino también de la construcción de un 3.º Templo y luego de su profanación y destrucción (o al menos de un daño significativo) en un tiempo futuro muy lejano. De hecho, posteriormente parece que los Profetas describen proféticamente un 4.º Templo, uno que aparece durante los días del Reino Milenial. No estoy del todo seguro de si se trata de un Templo completamente nuevo o de un 3.º Templo reconstruido, porque las Sagradas Escrituras no nos proporcionan suficiente información definitiva al respecto.
En cuanto a la destrucción del 3.º Templo (algo que todavía no existe) y de Jerusalén, necesitamos ir al capítulo 14 de Zacarías.
Zacarías 14:1 Mira, viene un día para ADONAI cuando tu botín, [Yerushalayim], será repartido allí mismo dentro de ti. 2 “Porque reuniré a todas las naciones contra Yerushalayim para la guerra. La ciudad será tomada, las casas serán saqueadas, las mujeres serán violadas y la mitad de la ciudad irá al exilio; pero el resto del pueblo no será separado de la ciudad”. 3 Entonces ADONAI saldrá y luchará contra esas naciones, combatiendo como en un día de batalla. 4 En aquel día sus pies estarán sobre el Monte de los Olivos, que está al este de Yerushalayim; y el Monte de los Olivos se dividirá por la mitad de este a oeste, formando un enorme valle. La mitad del monte se moverá hacia el norte y la otra mitad hacia el sur. 5 Ustedes huirán hacia el valle entre los montes, porque el valle entre los montes llegará hasta Atzel. Ustedes huirán, tal como huyeron antes del terremoto en los días de ‘Uziyah, rey de Y’hudah. Entonces ADONAI mi Dios vendrá a ustedes con todos los santos. 6 En aquel día no habrá ni luz brillante ni oscuridad densa; 7 y un día, conocido por ADONAI, no será ni día ni noche, aunque al anochecer habrá luz. 8 En aquel día fluirá agua fresca desde Yerushalayim, la mitad hacia el mar oriental y la otra mitad hacia el mar occidental, tanto en verano como en invierno. 9 Entonces ADONAI será rey sobre todo el mundo. En aquel día ADONAI será el único, y su nombre será el único nombre.
El Profeta Amós añade un poco más a esto.
Amós 2:4-8. 4 Esto es lo que dice ADONAI: “Por los tres crímenes de Y’hudah, no, cuatro, no lo revocaré, porque rechazaron la Torá de ADONAI y no observaron sus leyes, y sus mentiras hicieron que cayeran en el error y vivieran como lo hicieron sus antepasados; 5 enviaré fuego sobre Y’hudah y consumirá los palacios de Yerushalayim. 6 Esto es lo que dice ADONAI: “Por los tres crímenes de Isra’el, no, cuatro, no lo revocaré, porque venden al justo por plata y al pobre por un par de zapatos, 7 pisoteando las cabezas de los pobres en el polvo y apartando a los humildes del camino; padre e hijo se acuestan con la misma muchacha, profanando mi santo nombre; 8 se acuestan junto a cualquier altar sobre ropa tomada en prenda; beben vino en la casa de su Dios comprado con las multas que ellos mismos impusieron.
Estas profecías describen lo que sucedió en Jerusalén y en el Templo en tiempos bíblicos (hasta cierto punto), y lo que volverá a suceder en mayor grado. Sabemos que el Señor todavía no ha puesto Sus pies sobre el Monte de los Olivos ni lo ha dividido por la mitad, así que este acontecimiento, por supuesto, es futuro para nosotros. Esto proporciona un buen ejemplo de cómo funcionan los Profetas y la profecía. En algunos aspectos nos ayuda a comprenderlos; en otros, puede hacer un poco más difícil discernir el cómo y el cuándo.
Una de las partes más desafiantes del versículo 3 ocurre cuando uno de los cuatro discípulos anónimos del círculo íntimo de Yeshua pregunta: “¿Y cuál será la señal de que vienes y de que el ’olam hazeh está llegando a su fin?”. La pregunta para nosotros es: ¿qué estaba pensando y qué quería decir este discípulo acerca de la “venida” de Jesús? Normalmente esto se interpreta como el regreso de Cristo en el sentido de que Él muere, resucita, asciende al Cielo y permanece allí hasta algún momento indefinido en el futuro en el que regresa. O, como dicen los cristianos, la segunda venida. En realidad, esta perspectiva supone un salto bastante grande; no parece haber existido ninguna discusión real o comprensible registrada en los Evangelios acerca de algo así. De hecho, lo que leeremos después de la muerte de Cristo es que los discípulos estaban completamente desanimados y pensaban que su movimiento y sus esperanzas habían terminado. Yeshua… su líder… su esperanza mesiánica… estaba muerto y se había ido, y eso era todo. Se sorprendieron ante la evidencia de Su resurrección, e incluso entonces leeremos acerca del discípulo Tomás, quien simplemente no podía procesar que el Cristo resucitado estuviera allí de pie hablando con él y tuvo que literalmente poner sus dedos en los agujeros de los clavos de las muñecas de Jesús y en el agujero de Su costado causado por la lanza romana. El punto es que, si lo que los discípulos querían decir y estaban pensando acerca de la “venida” de Cristo fuera lo que los creyentes modernos normalmente interpretan, entonces su reacción ante Su muerte y su sorpresa ante Su resucitación no tienen sentido.
La única manera intelectualmente honesta en que puedo reconciliar este dilema es si este discípulo quiso decir que entendía que Cristo se iba a ir a algún lugar durante un tiempo (sin duda vivo y sin cambios) y que luego, cuando decidiera regresar a Jerusalén como el Mesías, ocurriría el Fin del Mundo. Así que, aunque el discípulo pensaba en la ausencia de Jesús en el sentido de una retirada terrenal típica hacia algún lugar seguro y remoto, quizá durante algunas semanas o meses (¿tal vez a Qumrán con los esenios?), simplemente estaba equivocado en cuanto a que el retiro real de Yeshua sería en forma espiritual hacia el Cielo, y que Su regreso ocurriría muchos siglos después, pero en una forma y sustancia completamente diferentes.
Donde nuestra CJB dice olam hazeh, ese término hebreo se traduce al inglés como “el mundo presente”; es decir, la era presente. Los judíos veían la Historia de la Redención como una estructura de dos partes. La Parte 1 es el olam hazeh (la era presente), que llega a su fin cuando aparece el Mesías/Hijo del Hombre, y la Parte 2 es cuando inmediatamente aparece el mundo venidero (el olam habbah). Para ellos, el mundo venidero tenía principalmente que ver con que Israel recuperara su independencia y luego entrara en una Edad Dorada que se convertiría en su propio imperio. Así que la idea es que el Mesías Yeshua regresará con el tiempo a Jerusalén y, cuando lo haga, la era actual terminará abruptamente y comenzará la siguiente era. Considerando la urgencia con la que los discípulos y los Apóstoles posteriores recorrían la región proclamando el mensaje del perdón de pecados y que el Reino de los Cielos estaba cerca, solamente podían haber pensado que la ausencia de Yeshua estaba llegando a su fin. Esta estructura de dos partes de la Historia de la Redención y la conexión entre el Mesías y los Tiempos del Fin era lo que pensaba el judaísmo dominante de aquella época, era lo que enseñaban los Fariseos y era lo que creía Juan el Bautista, hasta el punto de que tuvo un desacuerdo con Jesús por ello. Por supuesto, ninguna de estas personas podía comprender el regreso de Cristo en el contexto de dos visitas separadas del Mesías, con un período muy largo entre ellas, en el que solamente la segunda visita de Yeshua nos lleva al Apocalipsis y al final de la historia humana… lo que los cristianos llaman los Tiempos del Fin.
Yeshua no abordó inicialmente dónde ni cómo regresaría a Jerusalén. Pero nunca debemos pasar simplemente por alto el punto crítico de que, en efecto, Su regreso SERÁ a Jerusalén. De hecho, todo el mundo de alguna manera mirará hacia el cielo y lo verá venir, pero donde Él aterriza es Jerusalén. Esto destruye cualquier noción de que Dios ha terminado con Israel y con el pueblo judío. Así que Cristo primero responde a la pregunta del discípulo con “no se dejen engañar” y luego procede a enumerar algunas cosas específicas que OCURRIRÁN (estas no son hipotéticas ni símbolos). Como escéptico por naturaleza, lo que Yeshua dice no me resulta demasiado difícil de aceptar y hacer. Pero para muchos de ustedes, que son personas inherentemente confiadas, cuestionar y desafiar aquello que para otros parece bueno, santo y obvio no será fácil. El primer caso de lo que va a ocurrir es que aparecerán muchos falsos Mesías… algunos incluso viniendo en Su nombre… lo que podría significar literalmente decir que él es Jesús o, probablemente, significar que se identifica a sí mismo como el Mesías de Dios. Tal escenario era en realidad común dentro de la Tierra Santa en la época de Yeshua. Era una de las razones por las que los residentes más instruidos de Jerusalén miraban con desprecio a Yeshua porque Él era simplemente otro de una larga lista de pretendientes al trono mesiánico.
Quizás uno de los más famosos pretendientes a Mesías que apareció posteriormente fue Bar Kokhba, quien apareció aproximadamente 100 años después de Cristo. Lideró otra rebelión judía fallida contra Roma y decepcionó a tantos que estaban seguros de que él era el Mesías. Esta serie de falsos Mesías simplemente cerró la esperanza judía de un Mesías verdadero que realmente cumpliera las profecías acerca de él, haciendo así todavía más difícil para ellos aceptar al verdadero Mesías, Yeshua, quien fue ejecutado. Josefo incluso habló acerca de esta triste cadena de falsos Mesías que acosaban a Israel: “La gente desgraciada fue engañada en aquel tiempo por charlatanes y supuestos mensajeros de la divinidad”, escribió.
Otra cosa que Yeshua dice mirando hacia el futuro es que habrá un constante redoble acerca de guerras cercanas y lejanas. No tengan miedo, dice Él, porque este no es el fin. Como para cualquier cristiano pensante, una cosa es alabar a Dios y suplicarle que nos devuelva a Su Hijo para que Su Reino pueda establecerse para siempre, pero otra es cuando bajamos nuestras manos y brazos nuevamente a nuestros costados y entendemos sobriamente que, si todavía estamos aquí, las probabilidades de sobrevivir a la crueldad del Anticristo y a las terribles batallas que conducen al regreso de Yeshua son escasas. Los judíos también entendían (hasta cierto nivel) que los acontecimientos relacionados con la venida del Mesías y el Fin del Mundo serían horribles. En su contexto, sabían que Roma no iba simplemente a arrojar sus armas y rendirse al Mesías de Israel. Por eso el comentario de Yeshua de “no tengan miedo” estaba destinado tanto a aquellos discípulos que lo escuchaban hablar como a nosotros, 2000 años en el futuro.
Cristo enseña a Sus cuatro discípulos que todas estas guerras y conflagraciones de las que ya están oyendo continuarán ocurriendo; pero esto NO significa que haya llegado el fin. Sin embargo, por mucho que este pasaje se enseñe en las Iglesias, cada vez que ocurren guerras graves o atrocidades terribles como el 11 de septiembre, un buen número de cristianos se convence de que esto señala los Tiempos del Fin. Nadie vivo hoy luchó en la Primera Guerra Mundial y muy pocos están vivos y tienen edad suficiente para recordarla. Pero la realidad que aprendemos en memorias y libros de historia es que el horror de aquella guerra hizo que la Iglesia en general creyera que esta tenía que ser la guerra que acabaría con todas las guerras. Este era el Apocalipsis predicho bíblicamente. Hubo creyentes que vendieron todo y se fueron a vivir a lugares remotos. Incluso hubo pequeños grupos sectarios de cristianos que cometieron suicidios masivos. Lo que les estoy diciendo es que ninguna guerra ni calamidad que haya ocurrido hasta este punto de la historia son indicadores de que el fin esté cerca. Yo solamente saco la conclusión de que los Tiempos del Fin están a la vuelta de la esquina debido a la madurez de las promesas de Cristo con el extenso paso del tiempo desde que las hizo, y debido a la única cosa que es imposible dejar de lado como la clave para preparar el escenario para el regreso de nuestro Salvador: el renacimiento de Israel como una nación de judíos en 1948. Ese tema es grande por sí mismo y, por lo tanto, queda para otra ocasión.
El versículo 7 dice que los pueblos lucharán unos contra otros, así como las naciones lucharán unas contra otras. La palabra griega que se traduce como pueblos es ethnos. Aunque la traducción CJB de este versículo hace un mejor trabajo al comunicar el significado que la mayoría de las versiones bíblicas, la forma más conocida en que lo leemos es:
Mateo 24:7 Porque se levantará nación contra nación, y reino contra reino; y habrá hambres, y pestilencias, y terremotos en diversos lugares.
Esta traducción nos da una impresión equivocada. La palabra griega que aquí se traduce como nación es ethnos. Significa pueblo o grupos de personas. Etnias y no naciones. Cuando leemos reino contra reino, la palabra griega es basileia. Se refiere a entidades políticas… gobiernos y naciones. Así que grupos étnicos y razas de personas lucharán unos contra otros, y también los gobiernos de las naciones enviarán los ejércitos de sus naciones a luchar contra otras naciones. En los tiempos bíblicos (en general), las razas y etnias (grupos de personas) no luchaban contra otras por motivos de raza y etnia. Algunos eruditos afirman que no existe diferencia entre esto y el tribalismo. Yo creo que el tribalismo es algo completamente distinto. El tribalismo es, de hecho, simplemente una forma bastante primitiva de gobierno. Lo que estamos viendo en nuestros días, personas de piel morena luchando contra personas de otros colores, personas de piel negra luchando contra personas de otros colores, y personas blancas haciendo lo mismo ÚNICAMENTE por diferencias de color de piel; y etnias asiáticas tratando de defenderse contra personas de otras etnias… todo por causa de rivalidades raciales y étnicas… es algo relativamente nuevo para el mundo. En el pasado antiguo, los motivos de tal odio y animosidad tenían que ver principalmente con diferencias religiosas, el deseo de obtener recursos naturales y el deseo de los gobiernos nacionales de expandir su alcance y poder. Lo que estoy diciendo es que el ethnos contra ethnos como una dinámica casi mundial que tiene poco o nada que ver con religión, gobiernos, recursos naturales o territorio, está ocurriendo a una escala que históricamente no hemos visto. Y, sin embargo, por más preocupante y desgarradora que sea esta realidad cuando ocurre en Estados Unidos y en algunos otros lugares del mundo, Cristo dice que esto también tiene que ocurrir… pero que no es una señal del fin.
Él continúa con otros acontecimientos que, nuevamente, los cristianos suelen tomar como señales de los Tiempos del Fin, pero de hecho Cristo dice que no lo son. Dice que habrá hambres y terremotos en diversos lugares alrededor del mundo. Y si estos son alguna señal en absoluto, solamente lo son de los comienzos de los dolores de parto. Para que quede claro: esto es una metáfora. Yeshua utilizó todo tipo de acontecimientos cotidianos para expresar Su punto. Todos entendían el proceso del nacimiento, y cómo antes de que un niño atravesara las aguas maternas y naciera, primero la madre experimentaba los comienzos de los dolores de parto… esas primeras molestias iniciales que podían aparecer días antes de que comenzaran en serio los dolores del parto. Así que esta es una manera de hablar acerca de etapas en el proceso de los Tiempos del Fin, y la primera etapa que solamente ADVIERTE de la entrada inminente en los Tiempos del Fin es comparada con esas primeras molestias iniciales. El problema es que las hambrunas y los terremotos están registrados en la Biblia y en otros documentos históricos antiguos desde que existe el lenguaje escrito. ¿Estaban ocurriendo estas cosas en todo el mundo? ¿Eran menos y más escasos entonces que ahora? Realmente no hay nada que pueda demostrarlo de una manera u otra. Lo único es que, con las comunicaciones instantáneas de hoy en todo el mundo, saber lo que está ocurriendo en todas partes al mismo tiempo se ha convertido en la norma, mientras que incluso hace unas pocas décadas tal cosa era inimaginable. Así que estamos inundados de noticias mayormente negativas que tienen la propensión de aterrorizar a algunos y simplemente agotar a otros.
Lo que Cristo aconseja entre Sus seguidores es paciencia y perseverancia. Esperar vigilantes. Permanecer dedicados mientras el mundo se deteriora. Esta decadencia y este colapso son esperados e inevitables. Tal deterioro solamente es “anormal” en el sentido de que el pecado y el mal son anormales en relación con la perfección que Dios creó originalmente. Pero a la luz de la manera en que el mundo llegó a ser inmediatamente después de que Adán y Eva quebrantaron la Torá de una sola regla, NO es anormal que experimentemos hambrunas, terremotos, guerras de gobiernos contra gobiernos y (especialmente últimamente) odio y celos de etnias contra etnias, así como NO es anormal que una mujer tenga dolores de parto cuando trae una nueva vida a este mundo.
La palabra griega que abre el versículo 9 es tote y, dependiendo de la versión bíblica, se traduce como “entonces” o “en aquel tiempo”. Mi preocupación es esta: ¿en QUÉ momento? ¿Cuándo es “entonces”? Puesto que ninguna de las versiones en inglés que revisé hace un cambio de párrafo entre los versículos 8 y 9, y puesto que no puedo encontrar ningún erudito que parezca siquiera abordar el significado de “en aquel tiempo”, entonces me veo obligado a recurrir a mis propios medios para intentar comprenderlo. Por lo tanto, sin filtrar esto a través de pensamientos denominacionales o tradicionales, me parece que esto solamente puede estar diciendo que, al producirse las primeras molestias de los dolores de parto que señalan la entrada en los Tiempos del Fin, todo lo que sigue comienza a suceder también. Por lo tanto, estas cosas enumeradas SON las molestias iniciales. Y la primera “molestia” mencionada es que los creyentes sean arrestados y entregados para ser castigados e incluso ejecutados, y que todos los pueblos (ethnos, grupos étnicos) odien a los adoradores de Dios. Puesto que esto es una “molestia” y, por lo tanto, debe ocurrir antes de que el Anticristo haga su aparición, significa que las cosas todavía no se han deteriorado por completo… al menos desde la perspectiva del mundo… todavía. Sin embargo, sin duda el mundo está simplemente distraído y engañado y, por lo tanto, ciego ante la realidad.
En la época de Yeshua e incluso hasta el último de los Apóstoles (Juan), ser arrestado por creencias religiosas, incluso por simples diferencias doctrinales dentro de la misma religión, era algo habitual. Así que nada de esta profecía habría sido una gran sorpresa para Pedro, Jacobo, Andrés y Juan al escucharla de Cristo. Sin embargo, para personas como yo, en el siglo XXI, hace solamente unos pocos años nunca habría podido imaginar que en el mundo occidental desarrollado un cristiano pudiera ser arrestado y procesado por poco más que expresar en voz alta sus creencias… o incluso dentro de los confines de sus lugares de culto. Sin embargo, eso está ocurriendo ahora mismo. Hablar en contra del estilo de vida gay, o en contra de determinar uno mismo su propio sexo aparte de lo que es claramente biológico y anatómico, o suplicar a las mujeres que no aborten a sus bebés, incluso mantenerse del lado de Israel, ha puesto a aquellos de nosotros que decimos estas cosas en la mira de nuestra Cultura de la Cancelación y de las autoridades policiales. Además, debido a las modernas leyes contra el discurso de odio, la libertad de mantener nuestras opiniones morales basadas en la Biblia y defenderlas se está convirtiendo, una por una, no simplemente en algo impopular, sino en algo ilegal.
Sin embargo, seamos claros: ¿cuál será la causa fundamental de ese odio contra nosotros? Cristo dice que será: “Por causa de Mí”. El versículo siguiente dice, dentro de ese mismo contexto, que también aparecerán muchos falsos profetas y engañarán a muchas personas. ¿Qué quiere decir Yeshua con “profetas”? En Su época este término tenía una variedad de significados, desde un vidente hasta un maestro de la Palabra de Dios. Algunas veces el término se utilizaba de manera tan genérica que tenía el sentido de una persona que representaba a Dios de alguna manera no especificada. Quizás una manera de pensarlo sea como personas a las que algunos dentro del Cuerpo de Cristo les dan atención y autoridad especiales. Personas que afirman saber algo que el Señor solamente les dijo a ellos. Personas que afirman saber la fecha en que Jesús regresará, por ejemplo. Personas que creen que pueden decirte lo que sucederá mañana. O simplemente personas que enseñan la Palabra de Dios, o doctrinas y Tradiciones que supuestamente interpretan la Palabra de Dios. En la época de Yeshua esto se refería principalmente a los Escribas y Fariseos, pero también incluía la corriente constante de charlatanes que afirmaban ser el Mesías. En nuestros días, el término falsos profetas significa aquellos a quienes muchos dentro de la Iglesia aceptan como poseedores de una comprensión inspirada, pero que Dios no reconoce en absoluto. Entonces, ¿cómo hacemos nosotros, como adoradores de Dios, para resolver esto? ¿Cómo podemos saber quiénes son los falsos profetas? Yeshua ya nos lo ha dicho, y ustedes me escucharán repetir esto regularmente:
Mateo 7:15-23. 15 “¡Cuídense de los falsos profetas! Ellos vienen a ustedes vestidos con piel de oveja, pero por debajo son lobos hambrientos. 16 Los reconocerán por sus frutos. ¿Acaso se pueden recoger uvas de los espinos o higos de los cardos? 17 De la misma manera, todo árbol sano produce buenos frutos, pero un árbol malo produce malos frutos. 18 Un árbol sano no puede dar malos frutos, ni un árbol malo puede dar buenos frutos. 19 ¡Todo árbol que no produce buenos frutos es cortado y arrojado al fuego! 20 Así que los reconocerán por sus frutos. 21 “No todo el que me dice: ‘¡Señor, Señor!’ entrará en el Reino de los Cielos, sino solamente aquellos que hacen lo que mi Padre en el cielo quiere. 22 En aquel Día, muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor! ¿No profetizamos en tu nombre? ¿No expulsamos demonios en tu nombre? ¿No hicimos muchos milagros en tu nombre?’. 23 Entonces les diré directamente a la cara: ‘¡Nunca los conocí! ¡Aléjense de mí, ustedes que practican la anarquía!’
Continuaremos la próxima vez en Mateo capítulo 24.